Jess está en plena depresión, acaba de enterarse de que Daddy Noel no existe y de que le han mentido. Las lágrimas corren cálidamente por su rostro. Es entonces que, por arte de magia, aparece el verdadero Daddy Noel, que le dará su gran polla para chupar y consolarlo, y luego llenará su agujero con su gran trineo. Esta Navidad, seguro, no será como las otras.