Nunca conocemos lo suficientemente bien a nuestros vecinos. Julien vive en su edificio desde hace 4 años y su vecino de al lado es un tío bueno de 23 años, un verdadero bombón que pensaba que era totalmente heterosexual. Una noche, los dos tíos se encuentran en el sótano y el lugar es estrecho. Sus pantalones se rozan y Julien siente su polla crecer en sus bóxers. Inicialmente vacilante, Pedro entendió rápidamente que su vecino solo tenía un deseo: que le chuparan la polla.